Me llamo Fernando.

Y nací en el año…. 

Qué coño importa cómo me llame y mi edad…,

…¿verdad?. 

Pues eso.

Vamos al grano.

Hace unos años atravesé por una experiencia dolorosa.

Tras una relación de 6 años,…

…3 embarazos fallidos,…

…y una convivencia de mierda,…

…mi mujer de entonces me dijo: 

Oye, ¿por qué no te vas un rato a tomar por culo?.

Y eso hice, me fui a tomar por culo…

…pero no un rato…

…sino pa’ siempre.

La cuestión es que no sólo conseguí superarlo…

…ya que ahora…,

…unos años después,

…me dedico a enseñar a otras personas que están pasando por una ruptura…

…a superarlo como yo lo hice.

¿Cómo les ayudo?

Pues con un curso que he creado.

¿Por qué he creado este curso?

Por dos motivos. 

Uno, porque me gusta mucho ganar dinero.

Dos, porque me mola muchísimo ayudar a los demás utilizando mi propia experiencia.

También podría decirte que mi pasión es ayudar a los demás. 

Que hace unos meses tuve una reunión con un chamán de la República Democrática del Congo.

Que la reunión versaba sobre “cómo descubrir mi pasión”.

Que tras la reunión supe que mi pasión es “ayudar a los demás a superar su ruptura amorosa”.

Que si no cumplo con mi misión, sufriré una maldición que me dejará sin picha.

Pero todo eso es una gilipollada y no te lo creerías, …

¿verdad?,…

…¿o si?

Pues eso.

Yo sólo ayudo a personas comprometidas y serias. 

¿Cuáles son esas?

Pues las que tienen el valor de solucionar sus problemas…

…y que no vacilan a la hora de sacar la tarjeta de crédito.

Esa es la forma de solucionar los problemas.

Echándole huevos, o huevas, y sacando la mastercard.

Lo demás es humo.

Dar vueltas como un gilipollas.


Antes de continuar quiero hacerte un regalo por estar aquí.

¿Un regalo?

Sí, un regalo. 

No te preocupes que…

…luego no voy a intentar reclutarte para testigos de Jehová…

…ni tampoco intentaré colocarte una thermomix de 1000 pavos (aunque ahora te la financian sin intereses, ojito….).

Mi regalo es incondicional…

…tan incondicional como las bienvenidas que te regala tu caniche cuando regresas a casa del trabajo.

¿Y de qué cojones trata el regalo?

Pues que te voy a contar el final de la historia de María y Andrés.

Mantén la calma chica, chique, chiqui, (o lo que sea),…

…ya sé que no sabes quiénes son María y Andrés.

Pero abajo tengo un avance de esta historia tan irreal como común a partes iguales.

Pero antes….

¿Por qué debería regalarte algo si ni tan siquiera te conozco?

Pues muy fácil…

Porque después de recibir el regalo voy a mandarte un email diario para intentar venderte mi curso.

Si si, todos los días.

No un retiro de testigos de Jehová.

Tampoco una thermomix.

Un curso. 

Que es verdad que puedes pillar el regalo, dar de baja tu email y salir corriendo.

Sin embargo, eso mismo no lo hace casi nadie.

Algún “chique” sí sale corriendo. Y corre más que Usain Bolt. Eso sí, con su regalo bajo el brazo.

Casi todo el mundo pilla el regalo y luego se queda porque le molan mis emails diarios (te ríes de cojones y aprendes temas ridículamente sencillos sobre el desamor). 

¿Qué pasa con dichos emails?

Pues que aparte de intentar venderte mi curso sobre rupturas sentimentales,…

…te voy a estar dando conclusiones absurdamente eficaces para superar con solvencia tu ruptura amorosa.

Nada de chamanadas e idioteces.

Pon tu email abajo.

Si el email lo pones falso,…

… por ejemplo andres-follador-1990@gmual.com,…

…no pasa nada.

Bueno sí, que te quedas con cara de hiena estreñida.

El email se pone aquí abajo:


Y ahora sí.

Vamos con la historia de María y el gran follador pueblerino Andrés.

María y Andrés, 25 y 30 años respectivamente.

Andrés la ha dejado por otra.

Pero antes de dejar a María, Andrés se cepilló a todo el pueblo.

A todas las chicas “monas” quiero decir. 

Y esto lo hizo al tiempo que mantenía su relación con María.

Se zumbó como a unas 15 chicas.

Del mismo pueblo sí. 

El pueblo es pequeño, tiene 150 habitantes.

De esos 150 habitantes, se pueden contar 100 yayos, yayes, yayis,…

…y alguna cabrica también.

¡Joder con el Andresico, vaya follarín de la hostia!, ¿verdad?

Pues sí, vaya joputa.

La cuestión es que María supo de la existencia de 5 infidelidades.

Aún así María lo perdonaba una vez tras otra.

Joderrrr, Andrés estaba encantado, porque tenía a María, la novia perfecta, que además perdonaba infidelidades.

Así que…… ¡a zumbar se ha dicho!. 

A diestro y siniestro. 

Andrés parecía un conejo con parkinson. 

Así es como se movía día, y también noche. 

Todos los días.

Repito.

Todos los días.

Ojo, también festivos.

La cuestión…

María lo perdonaba con la esperanza de que Andrés cambiara.

Las conversaciones de María con sus amigas eran siempre iguales: 

—Andrés me gusta mucho, es muy cariñoso y folla que te cagas, —decía María.

—Eso de que folla que te cagas también lo dice Pepi, Marisol, la Mari, la Sole, etcétera, —replicaban sus amigas.

—Ya, pero Andrés me dijo el otro día, llorando, que sería la última vez.

Y, efectivamente, fue la última vez…

…pero de ese día….

…ya que Andrés seguía cepillándose a todo el pueblo.

¿Cómo terminó esta historia?

Pues Andrés termina dejando a María por otra. La Sole en concreto fue la “agraciada”, o la nueva cornuda.

¿Qué pasa con María?

Pues que termina muy jodida. 

Pero jodida de triste, de lo otro no.

De lo otro pues…. 

….ahora no tiene ganas.

Joder, ya me entiendes…., no me tires de la lengua.

Tan jodida que necesita las mejores herramientas para superar esta ruptura amorosa.

¿Y para qué te he contado esta historia?

Por cuatro razones….

No por tres, tampoco por dos…

…sino por cuatro, por cuatro razones.

Una, porque es absurdamente sencillo lo que hizo María para superar su ruptura amorosa.

Repito: sencillo, que no fácil, que no rápido.

El duelo te lo comes.

Pero no es lo mismo hacerlo antes que después.

Con lo que hizo María, el duelo pasa con mucha más rapidez.

Y lo más importante: de una forma solvente.

Sin recaídas.

Sin mierdas.

Dos, porque es una historia que se repite a diario. En todas las ciudades del mundo, pero también en todos los pueblos pequeñitos donde el panadero es tu vecino de la izquierda y el charcutero tu vecino de la derecha.

Tres, porque para superar una ruptura amorosa no hay nada mejor que contar con las mejores herramientas.

Y no sirve cualquier consejo de mierda que te lo cuenta alguien que no ha pasado por lo mismo.

Cuatro, porque te has quedado con ganas de saber el final y para eso tienes que dejar tu email….

¿Dónde?

Pues aquí abajo:

Nos vemos dentro.

O puede que no.

Hasta luego.

P.D: Para el regalo tienes que poner tu email arriba y pinchar en el botón azul (¿te mola el botón azul?, ¿me lo he currado o no?)

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